Descripción
El cabildo real y el Gobernador Tastuanes están en crisis. Sabiendo el gobernador Tastuanes que el Güegüense tiene fama de ser rico y tener cajonería de oro y plata, entre otros bienes, manda a llamarlo con el Alguacil Mayor.
El Alguacil Mayor sale en busca del Güegüense y después de un largo rato en su búsqueda, le exige que se presenta ante el Gobernador. Este es el momento en que el Güegüense aprovecha para burlarse del representante del Gobernador Tastuanes, en medio de la plaza. Cuando llega el Gobernador Tastuanes, el diálogo que establecen ambos personajes está lleno de sarcasmo y desconfianza.
Al final, el Gobernador Tastuanes y el Güegüense hacen un trato y contrato, pero el viejo zorro del Güegüense, se sale con las suyas.
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